Fotografía por: Publi Motos.

Los sistemas de fotodetección fueron concebidos para controlar conductas de riesgo en las vías, pero su expansión ha abierto una discusión sobre su verdadero impacto en la seguridad vial.

Las cámaras de fotodetección se han convertido en uno de los elementos que más debate generan entre los conductores colombianos. Para algunos, representan una herramienta tecnológica que permite controlar comportamientos peligrosos en las vías; para otros, su presencia plantea dudas sobre si el objetivo principal termina siendo la prevención o el recaudo de comparendos.

Estos dispositivos, conocidos oficialmente como Sistemas Automáticos, Semiautomáticos y otros Medios Tecnológicos para la Detección de Infracciones (SAST), fueron incorporados al sistema de tránsito con la intención de utilizar tecnología para identificar determinadas infracciones y promover un comportamiento más seguro en las carreteras.

Para los motociclistas, la discusión tiene especial importancia. Una cámara puede detectar desde excesos de velocidad hasta determinadas infracciones relacionadas con documentación o circulación, dependiendo de las condiciones y autorizaciones con las que opere cada sistema.

¿QUÉ PUEDEN DETECTAR ESTAS CÁMARAS?

La función de los sistemas de fotodetección está relacionada principalmente con la identificación de determinadas conductas que pueden representar riesgos para la movilidad.

Entre las infracciones que pueden ser detectadas mediante estos mecanismos se encuentran el exceso de velocidad, el vencimiento del SOAT o de la revisión técnico-mecánica, el paso de semáforos en rojo y algunas infracciones relacionadas con las condiciones de circulación, según el sistema implementado.

Esto significa que no todas las cámaras cumplen exactamente la misma función ni detectan necesariamente las mismas infracciones.

Para un motociclista, conocer qué tipo de sistema está instalado y cuáles son las condiciones de operación resulta fundamental para entender qué comportamiento está siendo vigilado.

EL DEBATE ESTÁ EN SU EFECTIVIDAD

La discusión más compleja aparece cuando se intenta determinar si una mayor cantidad de cámaras necesariamente significa vías más seguras.

El texto analizado plantea una diferencia entre los resultados obtenidos en determinados corredores y el comportamiento general de las cifras de siniestralidad vial. En corredores urbanos específicos donde se ha aplicado control estricto de velocidad, se han documentado reducciones focalizadas de la mortalidad.

Sin embargo, el mismo análisis cuestiona que estos resultados puedan extrapolarse automáticamente a todo el país. El aumento en la imposición de comparendos no necesariamente ha estado acompañado por una reducción equivalente de las muertes en las vías.

Ese contraste es precisamente el que mantiene abierto el debate sobre cuál debería ser el verdadero propósito de estos sistemas.

CUANDO UNA CÁMARA DEJA DE SER SOLO UNA CÁMARA

Para los motociclistas, el problema no termina en recibir o no recibir un comparendo.

Detrás de cada sistema de fotodetección existe una discusión más amplia sobre dónde se instalan las cámaras, qué infracciones controlan, cómo se informa a los conductores y qué resultados producen en materia de seguridad vial.

Si una cámara está ubicada en un punto donde efectivamente existe un riesgo asociado a la velocidad o a una determinada conducta, su función preventiva puede tener una lectura diferente a la de un dispositivo ubicado simplemente en un corredor de alto flujo.

Por eso, evaluar estos sistemas únicamente por el número de comparendos generados tampoco permite determinar por sí solo si están cumpliendo su objetivo de seguridad.

¿MÁS CONTROL SIGNIFICA MÁS SEGURIDAD?

La respuesta no parece estar únicamente en instalar más cámaras.

La tecnología puede convertirse en una herramienta para modificar comportamientos, pero su efectividad depende también de factores como la señalización, los límites de velocidad, el diseño de la vía, la educación de los usuarios, la infraestructura y el control de otros factores de riesgo.

En el caso de los motociclistas, esto adquiere todavía mayor relevancia debido a la vulnerabilidad que tienen frente a otros vehículos y ante determinadas condiciones de la vía.

Por eso, el debate sobre las fotomultas no debería quedarse únicamente en “me llegó un comparendo”.

La pregunta de fondo es otra: ¿qué está haciendo realmente el sistema para conseguir que los motociclistas y demás usuarios de la vía conduzcan de manera más segura?

Y esa respuesta no se encuentra necesariamente en la cantidad de cámaras instaladas, sino en los resultados que puedan demostrar en los lugares donde operan.

Fuente por: Publi Motos.



Título: Mundo Motero News.
Numeración de edición: Primera V.1.0
Mes-Año: 05-2022
País: Colombia.
Formato: Recurso Electrónico en Línea.
Periodicidad: Diaria
Editor de la Publicación: Grupo Impricol SAS.
ISSN : 2805-9700
Fecha y Hora :


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